Las tarifas de teléfono que caducan te recuerdan que pasa el tiempo aunque tú no te enteres. Y los carteles que cambian en el metro, y las exposiciones temporales. Y las vacaciones que llegan, y las fechas de entrega de todos tus trabajos, antes tan lejos. Y los días más largos, y las noches más cortas, y las uñas que crecen, y el cajón de los calcetines huérfanos cada vez más lleno.
domingo, 8 de abril de 2007
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