sábado, 10 de febrero de 2007

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Desde el comedor de la facultad de derecho se ven tejados, cùpulas, chimeneas y pararrayos, y una se siente Mary Poppins mientras engulle un plato de pescado, una ensalada liliputiense y un postre consistente en un yogur y una fruta (o viceberzas). Para llegar a este paraiso de comida hiperbarata con vistas hiperbolicas, hay que subir seis pisos de escaleras "para bajar la comida", dice Bea, y yo siempre respondo que no se puede bajar lo que todavia no se ha comido.

Si la oronda cocinera de los martes te rinie por no tener suelto, sonrie, di "güi, güi" y pide un préstamo. Te alegrarà saber que los que hacen cola detràs de ti te apoyan.

Al lado de la facultad de derecho hay una libreria carisima que regenta una seniorina hindù hiperactiva y cascarrabias que no para de saltar de un lado a otro mientras grita "pa tushé, pa tuché". Después de mirarte con odio por querer pagarle "catreuro" con tarjeta (y pacontraencima con tarjeta extranjera, te dedicarà una sonrisa giocondesca y te desearà que pases una "bonne aprrrremidi".

1 comentario:

anaflé dijo...
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