jueves, 8 de febrero de 2007

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Empezamos a salir de la ficcion de que la ciudad empieza a la puerta de nuestra casa, de que la calle de atras es Finisterre. Este descubrimiento nos va a ahorrar muchos quebraderos de cabeza y de zapatos, pero va a suponer una reestructuracion total de nuestra idea del mundo. Somos renacentistas, como Miguel Angel, que era un pintor genial, aunque no tuviera un récord de comer almondigas.

1 comentario:

anaflé dijo...
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