jueves, 10 de mayo de 2007

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Del periódico me gustan las noticias chorra, los artículos de opinión y los pasatiempos. Mientras me pongo al día, el pintor rasca el papel de la pared de la habitación de mi vecina la poli ruidosa. Tengo una alfombra de pelusas de la que me debería deshacer, ropa tendida creativamente (o lo que es lo mismo, colgando de cualquier sitio que se preste) y un plato de atún que se pega a la garganta pero que con un poco de agua satisfecha tomaré.
Pensaba darme otra vueltecica por el museo de arte moderno pero, dado que cierra a las seis y la siesta me tienta y el tiempo pseudo otoñal no ayda, creo que daré una vuelta por el barrio después de planchar la orejuela.
Esta mañana me desperté a la misma hora a la que empieza mi clase de los jueves. Fui, como buena cristiAna (poniéndome los calcetines por el camino, eso sí). La clase fue bastante productiva, dibujísticamente hablando, e incluso me sobró tiempo para hacer la lista de la compra.
El fin de semana pasado, puente para los amigos, estuve en Bruselas, cinco veces capital y por ello capital todoelratosinparar, y en Maastricht ciudad con tratado y nombre de resfriado. Buena visita, buen chocolate, buena cerveza y mejor compañía.
La recta final pinta bien: visita hermanera, fiestas, tempo libero y excursiones de las de mochila, visera y bocata.

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